La clave de una buena comunicación está en aprender a comunicar, de un modo que se entienda el mismo mensaje, por todas las interpretaciones para que no lo puedan tergiversar.
La clave de una buena comunicación está en aprender a comunicar, de un modo que se entienda el mismo mensaje, por todas las interpretaciones para que no lo puedan tergiversar.
Esclavo es aquél que espera por alguien que venga o por algo “que aparezca” y lo libere de sus ansiedades.
La mirada es el espejo del alma, aunque algunas matan y otras enamoran.
Nacimos para cometer errores y aprender de ellos, no para fingir que somos perfectos.
El ser humano tiene la fea costumbre de preocuparse cuando el mal ya está hecho, en lugar de actuar cuando predica frases romantizadas.
No se puede competir contra una persona que no compite, porque disfruta de la libertad con pasión.
El auténtico valor de las acciones no está en la fortuna y gloria del exterior, sino en la nobleza de las intenciones.
Un espíritu noble engrandece hasta al ser más pequeño.
Tanto la voz como la mirada delatan su encanto por naturaleza.
La sociedad busca profundidad y, cuando la obtiene, se ahoga.
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