La castración reduce la testosterona y, por lo tanto, disminuye ese impulso natural o descontrolado del instinto de reproducción, haciendo más sumiso al individuo.
La castración reduce la testosterona y, por lo tanto, disminuye ese impulso natural o descontrolado del instinto de reproducción, haciendo más sumiso al individuo.
Cada individuo es libre de hacer lo que quiera con su cuerpo y de responsabilizarse de no llimitar el cuerpo ajeno.