Por tratarse del día mundial de la bicicleta, he decidido rescatar un post de mi antiguo baúl de los escritos, cuando empecé con mi primer Blog, porque me gustaría compartir mi otra gran afición personal; el ciclismo outdoor e indoor.
Si el vehículo del futuro se inventó en el pasado,
no es casualidad, es causalidad.
#ReflexionesNinja
Desde los años 90 en América y, desde inicios del siglo XXI cuando llegó a Europa, una versión de ciclismo estático emulaba al ciclismo dinámico con una bicicleta estática sin llegar a ser un rodillo propiamente dicho.
La propia definición del nombre “spinning” se traduciría del gerundio inglés como “pedaleando”. Y es que, el Spinner o Biker tampoco nace, pero algo ha de llevar en los genes para hacerse así mismo porque, sinceramente, están (estamos) hechos de otra pasta, para «sufrir» con tanta pasión que alcance la felicidad.
Con apenas 7 años, desde que me soltaron las ruedecillas de mantener el equilibrio, ya empezaba a patrullar las calles, con amigos o solo, a llanear los prados del pueblo, o a escalar parte de la montaña de Collserola con mi padre. Incluso, más tarde, llevarme la bici al trabajo los días de cada día cruzando los 19 kms que separaban la ciudad condal de mi primera población de residencia, en el Baix Llobregat. En verano, lógicamente, acortaba la ida haciendo trasbordo en tren y bicicleta para no pegarme la sudada antes de empezar la jornada laboral pero, a la vuelta, además de alternar con la otra bicicleta estática del spinning en el gym, posteriormente volvía a casa del tirón sin trasbordar con el tren.
Y es que, cuando me subo a una bicicleta, sea de montaña o estática, me siento especial, importante, sin ánimo de parecer prepotente o incongruente, pero es la verdad, me siento libre, capaz de bailar sobre el sillín, sentado o de pié, al son de la gravedad o de la música, sintiendo la brisa del aire o el sudor de la sala resbalando sobre mi cara, escalando subidas, o dejándome llevar con el viento a favor en las bajadas.
Es una devoción especial, una sensación que poco se puede explicar con palabras, hay que sentirlo, hay que vivirlo para entenderlo. Es uno de esos deportes que todos llevamos dentro y que te hacen sentir pleno y feliz contigo mismo. Además de ser uno de los deportes más completos, ya que ejercitas prácticamente todo el cuerpo, especialmente las piernas al ser el motor de la inercia del vehículo y, aunque con menor esfuerzo, también se ejercitan los brazos (bíceps y tríceps) al ejercer presión sobre el manillar, dependiendo del esfuerzo que apoyemos.
En bajadas apoyaremos más el equilibrio hacía delante, por lo que forzaremos los tríceps, y en subidas la presión ejerce en el interior del brazo, los bíceps. Pese a la presión que ejercita sobre el brazo ha de ser con suavidad sin hacer ningún tipo de tensión, por dos razones; la primera más obvia porque en tensión pueden surgir lesiones, y la segunda más especial, porque no se disfruta el deporte. Hay que dejarse llevar para sentir, y el esfuerzo final merecerá la pena.
También, esa presión que ejerce en los brazos, le llega a la espalda, que es la menos ejercitada con el sedentarismo cotidiano, pero también obtiene resultados con la persistencia del deporte. La posición de la cabeza también influye en los resultados, ya que una posición enderezada con la columna vertebral ayuda al ejercicio y una postura cabizbaja facilita la tensión en la zona cervical, lo que termina influyendo la mala postura en la zona lumbar. La correcta posición sería como si fuéramos sentados en una silla inclinados unos 45º, más o menos todo el cuerpo a la vez hacía delante, facilitando la aerodinámica.
También es una actividad cardiovascular, aunque no recomendada para personas que tengan problemas de corazón, o al menos, practicarla bajo supervisión médica. No obstante, cada persona tiene su propia resistencia, dependiendo de las pulsaciones de su corazón. Es posible que todo el mundo sea posible que siga el mismo ritmo, aunque con distinta intensidad, por eso es aconsejable el uso de un pulsómetro, sobre todo para iniciarse.
Personalmente, al principio me agobiaba llevar el cinturón abdominal para medir las pulsaciones, pero con el tiempo, y la edad, me han hecho replantearme de nuevo su uso. Por un lado, calcular las rpm a cada tipo de edad ayuda a mejorar el rendimiento óptimo de cada momento y persona, al menos al inicio, para conocerse las sensaciones, y por otro lado, te ayuda a calcular las estadísticas para ir viendo la evolución a lo largo de las rutinas. Sobre todo durante el tiempo de iniciación o aprendizaje hay que tomárselo con calma para ser constante y no sobreentrenarse para evitar lesiones, así aprenderemos a calcular nuestra propia respiración y facilitar la respiración calmada y pausada.
Para sentirse bien, primero hay que sufrir.
#ReflexionesNinja
En una sesión de spinning o ciclo indoor se pueden llegar a perder del orden de 600 a 900 calorías, dependiendo del tipo de sesión y si se realiza el esfuerzo siguiendo la resistencia adecuada para cada tramo. En una ruta de bici al aire libre se pueden llegar a perder muchas más, ya que el esfuerzo es mayor y hay que sumarle la inercia de tu propio peso más el de la bici, las condiciones del terreno, el esfuerzo realizado hasta finalizar la etapa (ya que mientras dure la etapa y quememos energía nos iremos sintiendo más cansados, por eso es importante hidratarse y llevar alguna proteína natural para el camino).
Además, hay que destacar recientemente dos tipos de entreno, además de las sensaciones por pulso, se une popularmente los entrenos por potencia. La potencia es una medida que mejora la precisión del entreno, sin olvidar la sensaciones naturales por pulso y, conjuntamente, ayudan a mejorar la cadencia, que también cuenta con su medición particular.
Como todo trabajo, el deporte requiere una voluntad constante acorde a las circunstancias de cada día y de cada persona, proceso de individualización, por eso es importante adaptarse al ritmo personal de cada momento para seguir el nivel propuesto cada día y sentir los beneficios en nuestros cuerpos que, con motivación y devoción, desarrolla la disciplina y ayuda a mantener una vida sana, equilibrada, tanto física como mentalmente.
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