El Día Mundial de los Diablos Rojos

El 1 de mayo, se supone, es el día del trabajador porque tal día como hoy de 1886 defendieron con su vida,  una agrupación de trabajadores de Chicago llamada también «Noble orden de los Caballeros del Trabajo», el derecho a una reducción de la jornada laboral.

Únicamente los dueños de la empresa McCormick fueron los únicos que no aceptaron los cambios y empezó una revuelta que duró varios días con altercados importantes.

La repercusión de estos hechos provocó una oleada de indignación que agrupó a una gran cantidad de fuerzas dispersas a lo largo de todo el país que luchaban por este mismo derecho.

33 años después, este mismo día en 1919, la recién conformada Organización Internacional del Trabajo (OIT) proponía la adopción de la jornada laboral de 8 horas y la semana de 48 horas de trabajo.

Al aprobar esta moción, quedó instaurado el primero de mayo como el Día Internacional del Trabajador, con una adhesión total a lo largo de todo el mundo recordando este hecho histórico y reafirmando la mutua solidaridad entre los trabajadores.

Fuente: Google Imagenes

Hasta aquí todo bien pero no todo correcto, o según se mire, porque después de celebrar la festividad como un corderito más, llegados a un punto me lleva a la reflexión introspectiva si realmente es una festividad por solidaridad o un postureo más para reclamar una calidad de vida progresista que atrofia los sentidos naturales del ser humano.

Sin afán de polémicas ni revocaciones sindicalistas, entiendo que está reflexión puede conllevar ciertas controversias socio políticas normalizadas, pero puede aligerar la carga emocional de los odiadores del trabajo y las obligaciones.

Es bien sabido que, quién algo quiere algo le cuesta y, también, los tiempos cambian buscando nuevas formas de producción de recursos sin perder calidad de vida. Pero, ¿a que llamamos calidad de vida, cuando, cómo y por qué? Solo sé que el esfuerzo dignifica la existencia, la cuestión es cómo se emplea la existencia.

Cuando realizamos ejercicio físico, estamos gastando la misma o más energía que cuando la realizamos para las obligaciones laborales, sin embargo, existen prioridades dispares entre cada individuo y generaciones, porque antes de la época moderna no estilaba el ejercicio físico como algo de ocio, más bien al contrario, se busca innovar nuevos mecanismos para minimizar el ejercicio físico.

Lo que ocurre es que de un tiempo muy largo a esta parte, las costumbres han cambiado y el ser humano que es de hábitos nostálgicos le cuesta desapegarse del pasado según los intereses, costumbres o educaciones.

Por lo que, llegados al siglo XXI, se nos ha juntado el hambre con las ganas de comer, es decir, nos hemos vueltos selectivamente más comodones para movernos lo justo por obligación y lo necesario por devoción.

Por eso, al margen que cada vez me gustan menos los días internacionales por lo que intentan aparentar o reprocharse hostilmente. El día de hoy no puedo evitar acordarme de todos esos trabajadores que siguen trabajando como un día más, bien sea de guardia, sean autónomos, estén dedicados especialmente al servicio y a la atención pública, incluso coticen al sistema o lo hagan “en negro”, ambos tanto por pasión como por obligación.

Personalmente, nunca me ha importado trabajar fuera de horario, haciendo extras, en festivo, fuera de horario laboral, alternando varias tareas u oficios con respeto respectivo hacia cada uno. Especialmente desde que cambie de residencia a otra región con otras festividades locales y otras costumbres personales, voy un poco loco dicho coloquialmente.

Es por eso que animo encarecidamente a salir de la zona de confort y atreverse a romper viejas creencias limitantes, como las de ciertas agrupaciones sindicalistas que les gusta estar en el ojo del huracán poniéndose medallas y asignándose méritos  ajenos por cuestiones proyectos de terceros ajenos.

Cuando seas autónomo, comerás huevos.

#ReflexionesNinja

También recordar a la nueva ola de ofendiditos que existen y a los “cuñaos” que tienen la última palabra para todo, que el día del trabajador tal como lo conocemos y que tanto gusta celebrarlo como una excusa para descansar, hacer otras tareas o no dar palo al agua, hablando en plata, también es una fiesta americana de esas que en algunas culturas o regiones son tan criticadas u ovacionadas según interese.


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