¿Canciones Narzisistas?

El razonamiento abstracto del ser humano se basa en remover emociones, para bien o para mal, generando recuerdos y momentos de cada instante, a través de sonidos, imágenes, palabras, sensaciones, etc. La cuestión está en expresar una gestión equilibrada o dependiente.

Las palabras vendrían a ser las que están representadas y plasmadas sobre papel, como poemas, novelas, notas, mensajes, etc. También pueden ser orales, de hecho están expresadas en primera instancia por la voz y después pasan a plasmarse sobre un lienzo en blanco.

Las imágenes vendrían a ser las emociones plasmadas en una pintura, un dibujo, una fotografía, una caricatura, un recuerdo o una película, serie o animación. Las imágenes son todas aquellas emociones expresadas siguiendo un storietime creando una historia que contar.

Y luego están las canciones que expresan emociones más o menos dependientes según la intensidad que la ha inspirado. Dicen que cuanto mayor es el sufrimiento o el desequilibrio emocional, mayor conexión de expresividad tiene una representación artística.

Al igual que ocurre con el resto de géneros artísticos, con las canciones existe la misma variedad de expresión. Hay canciones mejor o peor expresadas, según el nivel de madurez del autor, no significa que estén mejor o peor compuestas, sino que están adecuadamente compuestas para la intensidad de emociones que intentan expresar en el momento de la creación. Después, aunque se repitan en el tiempo, es como un álbum de fotos, el artista se encuentra en un plano emocional superior, recordando  emociones pasadas que le hicieron evolucionar como persona y como artista.

Respecto la audiencia, puede haber un tipo de audiencia que evolucione a la par que el mismo artista, otro tipo de audiencia que se reenganche identificados con esa fase del crecimiento y, por ultimo, la audiencia que está en un plano superior a la canción e incluso al propio artista porque ha alcanzado otra estado emocional más o menos equilibrado.

Así que, cuando hablamos de canciones narcisistas, hablamos de letras y sonidos que expresan unos sesgos estigmatizados por la sociedad desequilibrada que se deja influir en el recurso fácil de sentir más nostalgia que fortaleza. Esto no es ni mejor ni peor, pero psíquicamente no es muy sano a largo plazo, aunque necesario para discernir el estado actual de emociones que dará paso a la fase siguiente de crecimiento personal.

Todas las emociones son necesarias, porque se dan paso las unas a las otras,

para comprender razonamientos más o menos lógicos.

#ReflexionesNinja

También, una observación que he tenido, tras escuchar de nuevo antiguas canciones que han marcado una época o fase emocional, especialmente de desamor, una vez superada dicha fase o desde la experiencia comprendida, aunque nos puedan recordar momentos nostálgicos ya no causan el mismo efecto.

Lo cual confirma, aparte de estar marcadas por sesgos y creencias normalizadas, que cuando vivimos un episodio de desamor estamos permitiendo, consciente o inconscientemente, el dolor que nos emana e incluso responsabilizando a la otra persona o sus intenciones opuestas.

Es un síntoma completamente normal que nos hace más humanos u orgánicos, pero la importancia de ser conscientes, o receptivos cuando menos, marca la diferencia de afrontar como y cuánto nos afecta las emociones, aferrándonos a un sentimiento que sabemos que no nos compensa y, aun así, nos aferramos en lugar de pasar página.

Tampoco significa que todas las canciones sean narzisistas, aunque puedan incluir algún sesgo, siempre que sepamos identificarlos, poner límites y no entrar en comparaciones personales.

De cultivar el arte a las apariencias sociales

También, percibo que de un tiempo a una parte, durante el siglo XXI, la sociedad moderna ha dejado de cultivar el arte para sentirse bien, y asistir a eventos para aparentar un status social o cierta filosofía melomana con más tendencia al fanatismo que a la pasión sincera, con el fin de hacerse la interesante, Esto puede ser una clara bandera roja de narcisismo patológico y de que la evolución humana ha llegado a su fin o, cuanto menos, ha tocado techo.

La música, como lenguaje universal, tiene la capacidad de unir culturas y costumbres diferentes, desde países, regiones o grupos de comunidades. Pero, paradójicamente, con la excusa de la nostalgia y conservar la cultura, se han perdido valores por idealizar la cultura en un pedastal. Aunque, realmente, esconde intenciones lucrativas y capitalistas.

La música siempre ha tenido la capacidad de unir culturas, contando historias con ritmo. Desde los trovadores de la Edad Media hasta los poetas del renacentismo y los grupos de música desde los años 80 hasta principios del 2000. A partir de ahí, se ha desdibujado la cultura haciendo un mal uso o inadecuado de la cultura digital y electrónica, con guiones e imitaciones artificiales.

Recuerdo con nostalgia el privilegio de haber disfrutado y haberme sentido parte de uno de los momentos más importantes y humildes de uno de los grupos de música más importantes del panorama musical español e internacional, como es la aportación del grupo Estopa. Infravalorado al principio y merecidamente sobrevalorado al final.

Y como Estopa, podríamos enumerar tantos otros grupos que han marcado un antes y un después en cada época y estilo respectivo, como el Dúo Dinámico, Alaska y los Pegamoides, Heroes del Silencio, Mecano, Camela, etc. La lista es larga y no me cabrían en un post. Aún y así, me permito el lujo de dudar que las últimas generaciones valoren y vivan las canciones de sus grupos respectivos tanto como se ha disfrutado durante el rodaje promocional de un grupo hasta que es reconocido y explotado por la industria musical.

Siempre es un orgullo ver a tu grupo de música triunfando en el mayor escenario posible, rodeado de miles de espectadores, especialmente si coincide con alguna ocasión especial como el día de tu cumpleaños o alguna celebración especial paralela.

Pero, debido a esa soberbia que adquiere la humanidad en general, con el prestigio que hace sobrevalorar los éxitos y subestimar la humildad, se acaba perdiendo el respeto por los valores y empiezan las tragedias griegas.

Por eso, recuerdo con nostalgia y prefiero un escenario y una población humilde para disfrutar de un grupo humilde que no requiere destacar más de lo necesario, sin más lujos que una litrona y la camiseta de los conciertos.


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