Entrenamiento Kanino

El principal error que se suele cometer cuando no somos capaces de educar a una mascota, es porque la estamos humanizando, y el indicativo principal de humanizar a una mascota, es pretender o especular, (in)conscientemente, que los animales actúen o se comporten como esperamos que lo hagan según las costumbres humanas. Por ello es importante aprender a interpretar el lenguaje de nuestra mascota prestando atención y aplicándo la psicología cognitiva.

La mejor educación es mantener unos buenos hábitos, y la mejor corrección anticiparse a no tener que corregir. #ReflexionesNinja

Los animales son de otra especie y quererlos no implica educarlos o acostumbrarlos con unas costumbres que no son las suyas, hay que tener en cuenta que ellos se adaptan a nuestras costumbres de la misma manera que nosotros hemos de saber adaptarnos a las suyas y facilitarles la vida en la medida de lo posible, de ahí la importancia de ser conscientes de las necesidades y limitaciones para adoptar la raza y la especie que mejor se adecué a nuestras costumbres.

La mejor manera de aprender de nuestra mascota, es dejar que nos enseñe a enseñarla. #ReflexionesNinja

Al igual que nosotros, nuestros peludos requieren de un mínimo de entrenamiento o costumbre física para emprender aventuras de cierta embargadura. Hay que tener en cuenta el tamaño, el peso, las resistencia, las costumbres y el carácter del animal, antes de emprender el viaje. En función de ello, dependerá si lo vamos a llevar en un transportín mochila o caja encima del portaequipajes de la bici, a nuestra espalda, en un remolque, etc. Y adaptarse ambos, humano y perruno, progresivamente con suficiente tiempo de margen antes de emprender el viaje.

Un perro joven activo con buenos hábitos saludables, tendrá una vejez con la menor cantidad de achaques posibles o mejor llevados. #ReflexionesNinja

El entrenamiento progresivo es recomendable que, desde los 3 o 4 meses al menos, empezar a acostumbrarle a dar paseos cortos, acompañados de juegos divertidos, durante 10 o 20 minutos todos los días y en la mayor variedad de terreno posible, especialmente en terreno de tierra y campo, tratando de evitar en lo posible el asfalto cuanto mayor sea la temperatura del ambiente, aunque también es recomendable entrenar en todo tipo de terrenos, incluído el asfalto, porque es muy díficil tratar de evitar la diversidad de terrenos durante una aventura de varios días y lugares.

Por eso, también, es importante el cuidado preventivo para fortalecer las almohadillas después de cada salida o paseo considerablemente largo o intenso y, especialmente, un par de semanas antes de emprender la aventura. Aplicando cremas, sprays o geles de ceramidas, que podremos encontrar en las tiendas especiales de animales y en centros veterinarios. Y especialmente recomendable u obligatorio si nuestro peludo es activo y/o tiene tendencia a que se le resequen y se le agrieten las almohadillas.

En cuanto al uso de los accesorios, correas, collares y demás. Soy partidiario de ponerles collar anti-parasitario, el collar de vestir con la chapa de identificación (nombre animal, nombre propietario, telefono de contacto y número identificación del chip). En cuanto a correas, empezar la primera lección de adiestramiento a los dos meses de edad para que se vaya acostumbrando a su puesta, sin necesidad de sujetarlo, únicamente le dejaremos la correa puesta para que se vaya familiarizando con ella y perdiendo el miedo, al menos en períodos de 15 minutos, a medida que se familiarice y vaya creciendo, cuando lo saquemos de paseo le enseñaremos a no tirar, proyectando seguridad y calma, sin prisas, en el momento que tire o tense la correa, pararemos rectificándole con el comando que cada cual escoja o prefiera para que el animal asocie la orden respectiva, y cuando se calme proseguiremos con el paseo manteniendo la correa siempre destensada. En los paseos cotidianos es aconsejable y cómodo una correa de lazada, con anilla de suguridad para fijar el diametro del cuello y no estrangular al animal en caso de que tense demasiado, se trata de rectificar y pasar un momento agradable, no de que sea una tortura para ambos. Los Arneses son aconsejables para perros muy activos díficil de domarlos y para actividades deportivas con riesgo de tensiones involuntarias como correr, ir en bici, etc. Para correr e ir en bici, personalmente, uso las correas de canicross sujetas a la cintura del humano y al arnés del animal, de esa manera crea una especie de ombligo umbilical para percibir, recíprocamente, las vibraciones y anteponerse, en la medida de lo posible, cuando el animal cambie de dirección para corregirle o premiarle, tenga algún apretón involuntario, o nosotros mismos frenemos involuntariamente sin tiempos de reacción. Especialmente en bicicleta, es recomendable enseñar al animal a que vaya situado a nuestra derecha, de esa manera tenemos más control de la situación para cubrirle en caso de tráfico y posibles distracciones del entorno. Las sujecciones en el manillar, a menos que se trate de perros de competición deportiva bien adiestrados detenidamente, están bien, para perros más caseros o actividades más amateurs, con el cinturón de canicross es suficiente y recomendable para sentir la complidad umbilical entre ambos. El tipo de grosor y distancia de la correa, siempre se recomienda más gruesas y cortas cuanto mayor es el perro y, especialmente, agresivo. Aunque con una educación correcta y buenos hábitos, mientras sea una correa normal es suficiente, ya que si está bien acostumbrado y conoce los límites, en caso de distracción o tensión, con un suave tirón de corrección debería ser suficiente al primer o segundo aviso. Recordar que, aunque no haya necesidad de sujetarlo, hay que acostumbrarlos educativamente por el simple hecho de conocer los límites. (Incluso, para demostrar respeto a los que exigen respeto porque no les gusta los animales y son los primeros que no respetan sin motivos). Los tipos de correas para emplear,

El tema de la nutrición, al ser algo más delicado y respectivo de cada raza e individualización de cada animal, es necesario consultar con especialista en nutrición canina o veterinario, especialmente si no tenemos demasiada experiencia. Por mi propia experiencia, ajustar la medida necesaria de la dosis diaria según el tamaño de la raza y el peso del animal, suele venir un esquema en los respectivos sacos de pienso o alimento, sino mejor consultar con el especialista o veterinario. Si buscaís la información aseguraos verificad la veracidad de las fuentes y confirmarlo, igualmente, con el especialistas o veterinario. En el caso de las razas medianas y grandes, es recomendable dividirles la ración diaria en dos dosis (en verano, incluso dividirla en tres dosis) y dosificar la cantidad de agua para evitar excesos, al finalizar el ejercicio con un recorrido máximo de 10km, o durante el mismo si se trata de un ejercicio de largo recorrido, hidratandoles cada 5km, y si la ruta se prolonga en exceso o si hace calor excesivo con chupitos de hidratación cada 20 minutos, acostumbrarles a beber del chorro de las fuentes, mangueras, bidones de bicicletas, es un buen método para mantener la hidratación sin desperdiciar ni una gota en los bebederos.

Y lo más importante de todo, ser constantes en el ejercicio físico de nuestros perretes, para cuidar su salud de igual manera que cuidaríamos la nuestra apuntandos al gym o, mejor todavía, haciendo ejercicio al aire libre con nuestro perrete. De esa manera, no solo hacemos ejercicio, sino que compartimos actividades con nuestro mejor amigo, fomentando la complicidad, el ejercicio y los paseos sacando tiempo para ser responsables con sus cuidados.

A partir de ahí, un perro sano, saludable, con una buena alimentación y, especialmente, joven, podrá realizar rutas, dependiendo la intensidad, hasta 50 o 60Km como máximo a un ritmo entre 8 y 11 km por hora, recomendable para aventuras de ciclopaseos o senderista de largo recorrido, mientras que a mayor intensidad, esfuerzo o calor, es recomendable menor distancia, lógicamente, hasta 6 o 10Km que es lo que suelen durar las carreras de canicross. Ante todo hay que aplicar el proceso de individualización como lo haríamos con nosotros mismos, nadie mejor que el responsable del animal lo conoce tan bien, y en caso de observar cualquier anomalía en su rendimiento físico es mejor acudir cuanto antes al veterinario para efectuar chequeos o analisis médicos.

Para objetivos cortos e intensos (competición y carreras de canicross) hay que entrenar la explosividad del animal, reduciendo la distancia y recomendable no beber agua hasta que termine el recorrido, para evitar flatos. En objetivos de largo recorrido (cicloturismo y senderismo) mantener velocidad de crucero con ritmos cardiacos bajos y constantes dosificando la hidratación y el descanso para minimizar la fatiga lo más posible.

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