Dejar de fumar es más fácil de lo que la gente se cree y se justifica con sus inseguridades y excusas sociales para no salir de la zona de confort.
Dejar de fumar es más fácil de lo que la gente se cree y se justifica con sus inseguridades y excusas sociales para no salir de la zona de confort.
Si la gente egoísta no consumiera drogas, no pondrían su vida en riesgo y se podría invertir el gasto en salvar la vida de otra gente más inocente que ha perdido la salud involuntariamente por causa o enfermedad natural.