Todo pasa por algo y por nada

De pequeño me apartaban del rebaño por ser una oveja negra pero, a medida que crecí, aprendí a enseñar los colmillos a quien trataba de reintegrarme en el rebaño. Solían reírse de mí por estar solo, pero lo que aprendí fue a conocerme mejor de lo que se conocían los demás, practicando aquello que me hace feliz y, con los años, las burlas ajenas fueron transformándose en halagos. 

Para algunas personas seremos ceros a la izquierda y para otras los putos amos, por eso no hay que distraerse de nuestros objetivos y hacer aquello que nos nazca, sin miedos. Esa es la auténtica clave de la felicidad que muchos buscan y pocos encuentran. Y es que, aunque me gusta trabajar en equipo y ser sociable, me gusta también disfrutar de mi soledad para autoconocerme, especialmente cuando tengo lecciones pendientes, ya que de lo contrario acabo siendo bastante influenciable y acabo intoxicandome de las relaciones tóxicas.

Existen las personas y los momentos tóxicos, son aquellas y aquellos que no nos convienen debido a alguna creencia irracional impuesta o socialmente aceptada con el paso de los daños, y a pesar de los daños. Se podría decir que hay tres clases de personas tóxicas; el abusador/a que comete la infracción moral y los complices de estos, consciente o inconscientemente; los conscientes son aquellos que se dejan llevar por el mismo interés y falta de empatía que los abusadores, pero carecen del liderazgo respectivo. Y los inconscientes son aquellos que se dejan influenciar por los abusadores a cambio de algún interés social, personal o simplemente son unas víctimas manipuladas más, por la bondad de no ver la maldad de los abusadores, incluso después de haber «consolado» a alguna victima siguen ciegos o faltos de empatía.

Las relaciones tóxicas se solucionan rompiendo el hielo. Si sentimos desconfianza por ser nosotros mismos con otras personas, lo mejor es que no perdamos el tiempo ni se lo hagamos perder a las otras personas, no son para nosotros. Cualquier tipo de lamentación o indecision que sirva para justificar las actitudes, es síntoma de dependencia emocional y es otra síntoma de que no hay que perder más el tiempo socialmente.

Se conoce como pulga narcisista o monos voladores quienes le ríen las gracias al monstruito/a de turno que se ríe de sus víctimas, inclusive estas, que solo son un mero cebo para atraer más caos y destrucción a sus vidas, a medio o largo plazo, o dependiendo de la intuición en detectar estos malos hábitos y salir corriendo antes de convertirse en cómplice de abuso emocional y traicionar a quién, posiblemente, confío en él para contarle la intimidación psicológica que recibió de quién se divierte manipulando a sus victimas para que se peleen entre ellas y el monstruito quedé impune o hasta de salvador. 

No obstante, las cosas no son buenas ni malas, existen circunstancias que dependen únicamente de nuestra percepción y comparativa con otras cosas. La clave esta en mostrarse siempre agradecido e ilusionado como el primer día. Y, entonces, ocurre la magia.

Cada uno de nosotros pasó por algo en la vida que lo cambió de tal manera, que jamás podrá volver a ser la persona que era antes. ✨🥷 #ReflexionesNinja

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