La sombra del prestigio

El verdadero prestigio son lo méritos propios de alcanzar el éxito y mantenerlo con los pies en el suelo. Luchando día a día, a brazo partido con la vida, aceptando los días buenos, los días mejores, los días malos y los días horribles con resiliencia y actitud positiva.

Luego está la sombra del prestigio, que es lo que me gustaría reflexionar en este post, y es que, últimamente, a medida que «progresa» la humanidad, tengo la sensación que se confunden conceptos para referirse a las mismas esencias, sobravalorando el éxito por ese ansia de popularidad que ha facilitado el poder de la información para estar en contacto directo y en vivo las 24hrs. mezclando la fama, el postureo y el enchufismo.

Los medios de comunicación son los principales causantes de buscar noticias impactantes para ganar audiencia y monetizarlas a cualquier precio con titulares polémicos, incluso independientemente de su gravedad o veracidad, aprovechado por gurús dudosamente expertos y personal popular para mercadear hasta las gotas de sudor. Todo el mundo tiene derecho a la compra / venta, algo que ha existido siempre tanto en las redes virtuales de la actualidad, como en medios de prensa, radio y televisión, o incluso buzoneo postal o electrónico. La cuestión es que, al margen de los derechos, hay una cuestión moral que debería primar más desde la lógica moral de cada uno, se trata de dar prefencia al contenido de valor de «aportar o apartar«.

Si no funciona el plan, no hay que cambiar la meta, hay que cambiar el plan sin perder los principios básicos. #ReflexionesNinja

Quiero destacar la cantidad de talento desconocido esperando una oportunidad para ver la luz y absorber merecidamente, por sus propios medios, parte de ese reconocimiento que valore el esfuerzo y el tesón del trabajo que se esconde debajo del iceberg. En cierto modo es responsabilidad de cada talento poner en práctica la máquinaria que ejecute la visibilidad de cada proyecto respectivo, pero el nivel de competitividad es tal, que genera demasiado ruido innecesario y demasiadas pocas oportunidades si no se cumplen, en ocasiones al menos, una serie de pretextos que resultan inalcanzables dependiendo la falta o carencia de escrúpulos de los candidatos al talento. Lo que acaba venciendo casi siempre, por desgracia, los talentos más superfluos y menos significativos por el aparente carisma de aptitudes.

Hemos de centrarnos en el lado bueno de las cosas, porque si nos centramos en el lado malo, nos perdemos las mejores oportunidades. #ReflexionesNinja

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