En los últimos años, cada vez es más frecuente escuchar hablar sobre los eneatipos de la personalidad como un método científico para descifrar los patrones cognitivos del ser humano por naturaleza y con el fin de ayudar a encontrar el propósito de cada individuo, en función de su carácter.

Método que no pongo en duda, ni mucho menos, porque es cierto que el ser humano es un ser de hábitos que se mueve por influencias e intereses, para bien o para mal. Aunque, como ser influenciable no puedo evitar cuestionar el carácter antes de que se forme la personalidad esponja del individuo.
Mi reflexión va más allá y mucho antes de esos patrones llamados eneatipos. Mucho antes de que un bebé tenga conciencia moral, ética y sea educado, digamos que no tiene personalidad todavía o tiene una personalidad virgen, sin ningún tipo de influencia.
Está claro que en función del entorno, de la educación, de las experiencias, de la gestión emocional que tenga un determinado individuo para expresarse y relacionarse, a lo largo de su desarrollo, irá interpretando la información que reciba del mundo exterior, de una manera y de otra, para bien o para mal.
Puestos en contexto y partiendo de la base cero antes de formarse la personalidad, la información externa y evidentemente diversa que reciben los individuos, será la que eduque su sistema de facciones dividida en 9 secciones conocidas científicamente como eneatipos.
Lo que me lleva a duda o cuestionarme de dicho sistema de facciones es que si, por naturaleza o adoctrinamiento cultural, estamos predestinados a cumplir uno o varios de los 9 eneatipos de la personalidad, ¿porque no podemos ser libres para escoger nuestro eneatipo al tente?
Por supuesto, escogerlo a partir de cierta edad en la que empecemos a tener uso de razón y conciencia del bien o del mal. Una indefensión inaprendida muchas veces por una educación incorrecta o fuera de contexto en algunas situaciones impuestas por el entorno o la cultura.
¿Realmente somos libres o estamos condicionados para escoger nuestro propio eneatipo, a partir de la mezcla infinita de esos 9 eneatipos? Creo que la respuesta desencadenaría, en el futuro, todo el potencial dormido que nuestro cerebro estaría dispuesto a ofrecer.
También, otra cuestión que se me plantea, más de la ignorancia y por mera curiosidad sin ninguna base científica, pues he intentado documentarme al respeto y no he encontrado mucho más información que algunos curiosos datos que confirman que el Zodiaco y los Eneatipos no tienen ningún tipo de relación.
Pero, tratando de buscar el razonamiento a las predicciones del zodiaco, las cuales aprovecho que no creo más allá de la mera curiosidad, pero esa curiosidad me hacen replantearme si el ingenio humano es capaz de inventarse algo por simple estafa mental como sería el significado zodiacal (muy psicopático) o está basado, de la misma manera que utiliza la ciencia de la astrología, consciente o inconscientemente, mezclar también de algún modo la ciencia psicológica de los eneatipos para obtener una simple estafa u otra manera de obtener el significado de la personalidad.
De la misma manera que, existía el Codice Calixinus como un manual del Camino de Santiago para los nobles de la época y el Juego de la Oca como un juego educativo para los más analfabetos de la misma época medieval.
Una bandera roja de qué la astrología y la videncia no son ninguna ciencia, es que todas las predicciones están basadas en el positivismo de quedar bien y en sondear con mucha psicología al interlocutor para que la estafa legal sea percibida lo menos posible.
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