Tareas terapéuticas de la aventura

Todo el mundo habla de las maravillas y la transformación de vivir una aventura mística en la naturaleza, bien sea el Camino de Santiago, el Camino del Cid, una carrera de ultradistancia con dorsal o sin el, etc. pero a la vuelta de la rutina muchos vuelven a sentir el vacío de la rutina y la nostalgia de esa felicidad efímera porque no exprimieron la aventura en su máxima expresión, seguramente se limitaron a seguir las divagaciones humanas de vivir el momento por inercia.

Por eso, en este post quiero hablar de lo que nadie, o muy pocos, te cuentan sobre la esencia terapéutica de lo que verdaderamente te transforma en durante una travesía de ultradistancia. La mayoría de gurús charlatanes y agencias de viaje, recomiendan sesiones de yoga o actividades comerciales o zens adicionales de todo tipo, a un precio desorbitado y sobrevalorado, por cierto.

Nada de eso, las actividades más terapéuticas y son gratis, aunque requieren de cierto esfuerzo físico y voluntario, especialmente después de haber estado toda la mañana o día en ruta. Quizá por eso nadie lo menciona, ni quiere oír hablar de ello, aunque es tan necesario como satisfactorio realizarlo y, aunque es más cómodo convertirte en una presa para pagar porque te lo hagan, nada más alejado de lo económico o el ahorro, las satisfacciones son tan múltiples como continuación de la propia ruta y parte de la experiencia en sí.

Las actividades no son más que actividades cotidianas y domésticas realizadas por el propio esfuerzo, a pesar del hastío inicial de los comodones, lo cierto es que la obligación para realizarlas se obtiene la recompensa de tener el material a punto y la satisfacción de ser útil. Vendría a ser la técnica marcial de la vieja escuela, como los entrenamientos típicos de Jackie Chun, la escuela Tortuga de Mutenroshi o la filosofía outdoor de Rocky Balboa.

Cuando llegas a casa o al alojamiento respectivo después de una ruta en bici o de senderismo, a pesar del cansancio, hay ciertas tareas que hay que respetar para volver a ponerse en ruta al día siguiente, que son ducharse, lavar la ropa, comer y preparar la cama. Un día nos podemos saltar esa norma, porque ha llovido, porque se ha hecho muy tarde, por complicaciones forzosas y varias durante la ruta, etc. pero el segundo día, si o si, hay que encargarse de esas tareas, incluso doble si hemos acumulado tareas pendientes de un día.

No dejes para luego, lo que puedes hacer ahora.

Porque no sabes cuando lo vas a necesitar.

#ReflexionesNinja

Las tareas terapéuticas son aquella necesarias para la superviviencia y que, aunque ya no sean consideradas necesarias, son las que nos han mantenido tantos millones de años de evolución humana y, por lo tanto, son la identidad del propósito de la vida desde la base. Todas aquellas tareas que sean necesarias para el desarrollo, supervivencia y reproducción de una especie.

Lavar la ropa y los utensilios de comida puede ser una tarea hastiada, especialmente si disponemos de electrodomésticos que nos hacen la vida más sencilla pero, independientemente, de que tengamos electrodomésticos o no, es bueno lavar nuestra ropa y utensilios de cocina sin esperar a comodidades, tendremos la convicción de tenerlo preparado para el siguiente uso y la satisfacción plena de merecernos el descanso por méritos propios. Es recomendable usar jabones naturales como el jabón lagarto, que sirve tanto para los utensilios como para la ducha.

El momento de la ducha o un baño espumoso es la mayor recompensa que podemos tener, tras una jornada intensa de actividad física. Pero, es preferible una ducha sencilla de mojado, enjabonado y aclarado a diario, dosificando el ahorra de agua con un par de litros como mucho y por el bien del PH de nuestra piel. Eso no quita que, esporádicamente, podamos darnos un pequeño capricho de vez en cuando con un baño espumoso o un spa relajante.

Preparar el material y la ropa del día o la ruta siguiente, no solo te mantiene motivado sino que, además, te hace ser mucho más agil al empezar el día, evitando ser una molestia con más ruidos de los necesarios, especialmente si compartimos habitación o convivencia con otros viajeros como nosotros. Revisar el equipo, el engrase de la transmisión de la bicicleta, que no hayan tornillos o piezas sueltas que puedan provocar averías. Y, por último, aunque tengamos la ruta tanteada y planificada, echar un vistazo la noche anterior al trayecto del día siguiente y observar la climatología o estado del camino para adaptar las circunstancias si fuera necesario.

Estos pequeños gran detalles básicos, entre otros, son la base que marcan el desarrollo personal de una travesía de ultradistancia que no te cuentan los gurús charlatanes ni las agencias que les interesa más hacer caja para pagar la hipoteca que vivir la aventura, porque ellos no son los que tienen que vivir la aventura, aunque la hayan vivido anteriormente y sepan de lo que va, faltaría más. Y, de hecho, la práctica de la autosuficiencia nos convierte en mejores personas empáticas, al comprobar que toda acción y recompensa conllevan un esfuerzo que se valora más desde la primera persona.

Si necesitáis más info o tenéis alguna dura, podéis enviarme un mensaje desde el apartado de contacto, precisamente, he creado mi propia «agencia» de asesoramiento para transmitir ciertos conocimientos sin la necesidad de que os chupen la sangre. Como mucho, os pediré la voluntad, que me invitéis a una consumición o 20€ para amortizar el espacio en la red que permite compartir y transmitir todo este conocimiento.


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