Somos lo que comemos, lo que leemos, lo que hacemos, etc. porque somos presos de nuestros pensamientos hasta que aprendemos a dejar que fluyan, en función de las prioridades por necesidad en lugar de obligación.
Somos lo que comemos, lo que leemos, lo que hacemos, etc. porque somos presos de nuestros pensamientos hasta que aprendemos a dejar que fluyan, en función de las prioridades por necesidad en lugar de obligación.
La auténtica libertad es vivir en armonía con nosotros mismos, con el entorno y sin dar más importancia de la que no tienen los objetos más allá de su uso primitivo.