Para amar, primero hay que amarse

Empezaré las #ReflexionesTécnicas parafraseando a Sylvester Stallone en el papel de Rocky Balboa; “para sentirse bien, primero hay que sufrir” en determinadas ocasiones y hasta cierto limite en cuanto a la satisfacción de recoger los frutos del esfuerzo se entiende.

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Siempre he dicho que es preferible “pasar mil batallas juntos que perderse para siempre” porque se trata de permanecer juntos en lo bueno y en lo malo de verdad, pero te das cuenta de que una relación tiene porvenir cuando valoras el balance global de las acciones con un sentimiento mutuo y recíproco al 100×100 en todos los aspectos, y cuando digo todos, me refiero a todos. No solo en los de uno, sino en los de los dos, porque una relación de confianza es aquella que sabe hablar, reír, llorar, pelear, gritar, comunicar, ceder, perdonar, dar sin esperar nada a cambio, sin falsas modestias, etc, fluyendo de manera automática y recíprocamente sin dejar que las emociones, positivas o negativas, influyan en exceso.

Es tan malo el exceso de amor como la falta del mismo. Evidentemente la falta de amor no alimenta la llama de la pasión y, en exceso, lo socarra convirtiendolo en una obsesión que no deja de estar retroalimentado por los miedos e inseguridades de uno mismo. La culpa de ello he llegado a la conclusión que es la moda del postureo social del marketing consumista, que ha degradado las capacidades naturales de la especie humana, siguiendo la teoría de la evolución de Darwin, por adaptarse demasiado bien a las comodidades tecnológicas que nos sirven la rutina en bandeja de plata y hace que descuidemos los sentidos naturales más basicos. Porque los seres vivos tienen la capacidad de adaptar sus capacidades al medio al que viven.

Cuando el medio es cálido y agradable, tienden a generar una rutina de hábitos para acabar procreando y transmitir su legado a la siguiente generación. Mientras que, por el contrario, si el medio es agresivo y conflictivo, nuestras capacidades se verán puestas a prueba para superarse por la supervivencia en el medio.

 

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El video no existe

En la actualidad del siglo XXI, esto se traduce racionalmente por el prejuicio de la soledad. Como ya he comentado, el marketing consumista nos educa materialmente para ser dependientes y, como el ser humano no nace aprendido, esto conlleva a la distorsión de ideales dependiendo de cualquier aspecto que nos sintamos atraídos en exceso, o lo que es lo mismo, el fanatismo que mezclado con la inexperiencia (por el motivo que sea) conlleva al extremo de ideas radicales, sea del bando que sea, debilitando la mente y permitiendo que cometa el error de dejarse llevar por el recurso fácil de autocomplacencia incentivado por el marketing.

La soledad, en contra del prejuicio que se cree, por culpa de ese sentimiento de dependencia que genera el marketing consumista, no es mala si se sabe gestionar en su justa medida. Porque para amar a algo o alguien, primero hay que amarse a sí mismo (y no, no tiene nada que ver con pensamientos perversos ni lujuriosos), sino que, se trata de aprender a valorar lo que tenemos desarrollando nuestra capacidad de supervivencia como si se tratara de un entrenamiento de vida para poder ponerlo en práctica cuando menos lo imaginemos para salir de la zona de confort y, por ende, evolucionar en cualquier situación y respetar aunque no se comparta la misma opinión. En lugar de anhelar lo que nos falta cuando nos dejamos arrastrar por el recurso fácil del marketing, corriendo el riesgo de caer en los malos hábitos como la envidia, la ambición prepotente, la arrogancia, la soberbia, etc.

Por ello, es tan importante saber mantener una buena actitud, con capacidad de auto-crítica, para forjarnos una personalidad sólida y resistente capaz de decidir o reflexionar con autonomia propia para resistir el impacto del marketing social o los prejuicios “del que dirán”.

3 comentarios en “Para amar, primero hay que amarse

  1. Siempre he pensado que la salud mental más que cuestiones de “normalidad”, se basa en el poder encontrar dia a dia un equilibrio entre nuestro autovalor y nuestras conexiones con los otros. Cuando ocurre un desbalance, empiezan los conflictos, ya sea por egoísmo (o narcisismo, que es otro tema) o por co dependencia (lanzar toda nuestra energia a un otro, olvidándonos de nosotros mismos). Ojalá que más personas comiencen a entender esta regla básica de vida…

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  2. Estando en pleno proceso de sanación de una relación con un PN (no sé muy bien si contabilizarla como relación ahora que sé que era una realidad unilateral)….pretendo mantener mis valores, en el sentido del amor, tal y como antes estaban…con lo que el trabajo de restauración será como si fuera un cuadro del mismísimo Velázquez. Pero lo haré paciente y minuciosamente.

    He tenido oportunidad de iniciar algo, con alguien que conozco desde hace muchos años (garantía de confianza de ser neurotípico, al menos). Y aquí juega un papel muy relevante el sentido de responsabilidad. A pesar de la vulnerabilidad oculta tras mi sonrisa, ahí está….yo lo sé bien, y ésta juega un poco sucio…sintiéndose tentada de que “te cuiden y amen de verdad”. Y pensando con objetividad, me pregunto…Un momento…¿Qué tienes tú que ofrecer? Tienes la autoestima dañada, ¿Quiero delegar su reparación en otro? ¿Sería efectivo que otro lo hiciera….lo haría a tu gusto? ¿Sería justo? Definitivamente no. No es un buen acorde de entrada iniciar algo desde el “no amor hacia uno mismo”, no sólo porque nadie pueda hacer ese trabajo de reflexión por ti, también porque sería una irresponsabilidad por mi parte, atentar contra mi concepto del “amor” y posiblemente dañar a una persona que no lo merece y a mí misma.
    Quiero compartir el camino, no que me lleven en brazos, quiero reciprocidad y desde la desconfianza que me acecha seguro no será auténtica, quiero honestidad y yo no puedo ofrecerla ahora, pues no quiero hablar de lo que me pasó (al menos hasta tener una perspectiva más realista…), quiero compartir mi sentido del humor y creatividad….que ahora están en ERTE.
    Quiero que podamos filosofar durante horas dando un paseo por el bosque…(mi argumentación se vería afectada).
    Entonces…¿Cómo voy a pedir nada de lo expuesto al otro si yo no seré capaz de estar a la altura ahora?

    Todo el amor del mundo, no será capaz de llenar el vacío de tu propia falta de amor. No se debe pedir eso a nadie. No se puede pedir al otro que se haga responsable de tu felicidad.

    Volveré a amarme en soledad antes de emprender un nuevo camino con alguien.

    Nota: Me están gustando mucho tus textos. Veo que estás ya recuperado y me da mucha esperanza.
    Siento el rollo…me ha salido sin querer, me arrastró ese divague mientras te leía.

    Un abrazo

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  3. Desde mi humilde opinión, para la personas empáticas que han sufrido abuso emocional, por supuesto que cuenta como una relación más, aunque haya sido una farsa por la parte del psicópata, es para este o esta quién no cuenta como relación, porque para ellos es un juego nada emocional. Pero para la víctima, es una relación más que le aporta experiencia, en el caso de abuso emocional aporta el apredizaje de saber poner límites, aprender a expresarse sin temor a intimidaciones, saber en que no debemos confíar de la misma manera que aprendemos a confíar, etc… hay que verlo con la objetividad positiva de sacar el lado bueno, aunque parezca que no lo tenga, eso marca la diferencia de salir a flote y no dejarse intimidar por las intenciones farsantes del psicópata.

    Por otro lado, en lo que al tema del post hablo, evidentemente hay que aprender a quererse para valorar las cosas desde la sencillez y saber con autoconocimiento que límites estamos dispuestos a dar y recibir para, en la medida de lo posible, detectar los patrones narcisistas antes que duelan o cuando duelan tener una estrategia para salir corriendo lo antes posible. Por eso no es recomendable involucrar o involucrarse sentimentalmente con nadie más para evitar perjuicios emocionales innecesarios, hasta que estemos seguros de que podemos ofrecer y que esperamos recibir. Aunque si bien es cierto, hay mucha gente buena dispuesta y abierta que nos pueden ayudar a salir de un bache emocional o un mal momento y de ahí acabe surgiendo el amor verdadero… hay que estar receptivos emocionalmente pero con cautela. No se si me explico. El hecho de disfrutar de la soledad tampoco se trata de practicar la castidad emocionalmente hablando jajaja somos seres sociables y se trata de encontrar el equilibrio entre disfrutar la soledad y las buenas compañías, con organización mental hay tiempo para todo. Por eso las tres reglas más importantes que he aprendido de mis escasas pero intensas relaciones han sido; COMUNICACIÓN, TRANSPARENCIA y saber EXPRESARSE con respeto sobre cualquier tema.

    Al final me enrollé yo también matizando algunos puntos que le faltaban al post, buen aporte el tuyo y gracias por el rollo, hablando nos entendemos para equilibrarnos mutuamente. Un abrazo y a seguir brillando!! =)

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