Reeducar la honestidad

Para reeducar la honestidad hay que detectar cuál es nuestro propósito u objetivo en la vida. Se debe reeducar, granito a granito empezando por nuestro ‘yo interior’ hacia afuera, un mundo adoctrinado de falsedad. Y no lo digo con la intencionalidad de buscar culpables, ni mucho menos, seguramente nadie tenga la culpa, pero la responsabilidad de tal adoctrinamiento haya ocurrido en un punto de la historia tan sutil que ha trascendido hasta nuestros días sin darnos cuenta y quedando en lo más remoto de la memória histórica.

De lo único que estoy completamente seguro, es de que todos somos cómplices de permitirlo, consciente o inconscientemente, así es la cruda realidad y hay que entrenar cierto espíritu de autocrítica para inducir a la reflexión que nos conduzca a dicha reeducación pendiente.

Cada persona es libre de lo que piensa, arrastrando a los demás consigo mismo, por lo que debe ser igual de responsable y consecuente con sus actos propios, así como exija o tolere el comportamiento ajeno con sus propios resultados. Porque si no tomamos partido desde la acción propia, evitando los raquetazos y las procrastinaciones, nunca solucionaremos los malentendidos sociales que suelen terminar en conflictos que nos interfieren a todos en algún momento de nuestro progreso personal y colectivo.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios .