Comedias Narcisistas

Las comedias románticas suelen ser un género cinematográfico bastante dispar con el fin de entretener y mostrar un mensaje claro, muchas veces más allá del simple entretenimiento, sobre las relaciones sociales y, en especial, sentimentales.

Aunque a veces, y depende del guión, las señales suelen ser algo confusas o rebuscadas para hacer pensar al espectador, sin ponérselo fácil, con un toque de humor. Pueden estar basadas en hechos reales o ser totalmente ficticias, pero casi siempre cumplen ciertos patrones sociales en que hayan sido inspiradas para captar la atención de la audiencia.

Como cualquier película que se precie, las comedias, puede variar nuestra atención dependiendo las veces que las hayamos visto o la fase de nuestro crecimiento personal en que nos encontremos. No es lo mismo observar unos patrones desde la inexperiencia de la infancia, la efusividad de la adolescencia o la estabilidad de la edad adulta y según nuestras creencias, costumbres, educación, etc. En cada respectiva fase nuestra atención captará las señales para focalizar el juicio en las áreas cognitivas que más despierte nuestro interés; entretenimiento, patrones sociales, etc.

Se puede dar el caso que cambie el gusto por el interés de la temática audiovisual, en función de la fase de autoconocimiento que nos encontremos. Por ejemplo, un individuo que presente determinadas carencias sociales le llamaran más la atención determinados patrones de conducta sociales, bien sea para reforzar dichas carencias o reaprender nuevas conductas que potencien su aprendizaje y capacidad de anticipación para relacionarse. También, en función de las sensaciones que hayamos tenido con las experiencias sociales, nos puede atraer o repudiar uno o más patrones de conducta y, por tanto, seguir viendo o rechazar esta temática audiovisual según la influencia que nos haya provocado la experiéncia.

Personalmente, las comedias románticas es un género que, generalmente, me gustan. Quizá porque, sabiendo ser lo suficientemente selectivo, salvando las distancias entre lo real y lo ficticio, en su día me ayudó a potenciar las habilidades sociales que otros individuos adquieren por naturaleza o a través de otras metodologías, a través de la observación de diversos patrones que se suelen repetir en la vida real. Patrones que, si no se saben transmitir e interpretar adecuadamente, se puede correr el riesgo de confundir la realidad y la ficción, generando una doctrina narcisista que posicione a la sociedad en función de sus emociones y los haga independientes de sus propias intuiciones respectivas.

Porque el ser humano es sociable por naturaleza y el mensaje final que suelen mostrar las comedias narcisistas es que si no acabas formando parte del rebaño social o entrando/dejando entrar en la vida a otro individuo, por encima de la soledad, es que no eres nadie o no cumples tu propósito. Esto es falso, precisamente para conocer a alguien hay que conocerse a sí mismo, recíprocamente, porque el hecho que un miembro del rebaño o de una pareja tenga las cosas claras pero el resto o la otra persona no, la persona o personas que no lo tienen claro desestabilizarán al grupo o pareja.

A partir de ahí, podríamos estar hablando de dos clases de emociones; empatía y psicopatía. No tiene nada de malo que una persona empática no sepa gestionar sus emociones por muchos motivos, por lo que nunca hay que tener miedo a expresarse ni buscar ayuda, ni mucho menos burlarse de personas con biorritmos diferentes, porque cada persona es una dimensión según sus valores, cultura, costumbres, educación, etc. El otro tipo de perfil que podríamos encontrar son los psicópatas, que tampoco saben ni quieren gestionar sus emociones porque se sienten más completos cuestionando las vidas ajenas antes que organizar la suya propia, pero esto ellos no lo saben porque es su propia realidad o su propio “bien”, al estar desconectados de sus emociones.

Así pues, si te topas con un psicópata es bueno ser consciente de nuestra intuición para saber hasta donde podemos ayudar al prójimo, pero no hay que poner en riesgo nuestra integridad psíquica ni física, y mucho menos arriesgarnos a establecer relaciones que no nos convengan por el miedo irracional a no romper prejuicios que solo acabarán por desgastarnos.

La vida es fácil, son cuatro días y no merece desperdiciarla haciendo caso “del que dirán” y aún menos de quién no tiene experiencia. Hay que ser y hacer lo que nos haga felices, a tope!!!

Y a quien no le guste, con respeto y educación, correeeeeeee, salta y grita!! 🤘🏿

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