Patrones narcisistas

El hecho que algunas personas saquen su lado más egoísta se debe a que no admiten que los derechos ajenos se interpongan en su camino, incluso aunque no les concierne para nada, interferirán en la armonía ajena como si se creyeran con más derecho a percibir lo que necesiten a toda costa. Porque en el momento que se encuentran con alguna limitación, en lugar de abordarla respetando el mismo derecho que tenga otra persona a cruzarse con los mismos intereses e intentar salir los dos beneficiados o intentar minimizar cualquier perjuicio que pudiera surgir, la persona psicopática tiene que salirse únicamente con la suya.

Por ejemplo, en los servicios de consumo, cuando una empresa que ofrece un servicio con las respectivas condiciones y uno o varios consumidores no están de acuerdo con las mismas, llegando a reclamar que las cambien e increpar si no lo hacen. Dicha empresa está en el mismo derecho de modificar la estrategia para agradar a dichos consumidores o seguir con la misma, tanto como los consumidores en increpar los servicios que intentan adaptar a sus necesidades, porque la diferencia de un buen servicio está en el respeto mutuo. Si no gusta un respectivo servicio o producto es mucho más razonable y saludable cambiar de competencia en donde se pueda hallar aquello que estén buscando y se adapte a sus necesidades, en lugar de intentar hundir la moral de quién no se adecua a nuestras posibilidades.

Por muy honesto que parezca la ley no escrita de que “el cliente siempre tiene la razón” o “el que paga, manda” es un preámbulo narcisista que incita a malcriar los intereses del consumidor y que, a largo plazo, derroca el prestigio de las empresas. ¿Por qué alguien se considera con más derecho, por el hecho de ser consumidor frente a una empresa por el hecho de ofrecer un servicio? ¿Acaso detrás de la empresa no hay empresarios y trabajadores con los mismos intereses, para bien o para mal? El hecho de dar un servicio no obliga a que se tenga que dar, el que lo da es tan respetable como el que lo acepta, si en algún momento no presta un buen servicio, ¿de qué sirve recriminar? (Ojo, a no ser que ya hayamos pagado por un servicio y no se ajuste a las condiciones, ahí podríamos estar hablando de algún tipo de estafa). Por eso mismo, antes de llegar al extremo de ser estafados, hay que sopesar bien los pros y contras, las necesidades propias y las condiciones que nos ofrecen, a partir de ahí, si aceptamos es como un contrato aunque sea de palabra y si alguna de las dos partes no cumple su propósito se debe rescindir el contrato y la confianza si no hay más remedio, pero sin llegar a más.

 Y con las relaciones personales pasaría algo parecido, salvando las distancias entre lo personal y lo profesional, no deja de ser relaciones sociales. El instinto de supervivencia de algunas personas puede llegar a un nivel de egoísmo tan grande, que es capaz de cualquier cosa con tal de tener siempre la razón, incluso de llevar por escrito el mínimo detalle para que constaten las pruebas oportunas. Supongo que por eso se inventaron los votos matrimoniales, los contratos laborales, etc. y las respectivas clausulas  son las condiciones para imponer los apegos e intereses del servicio destinado. A partir de ahí acaba derivando en tipos los tipos de contrato respectivos;  Boda religiosa, boda civil, contrato indefinido, contrato temporal, contrato temporal por horas, por obra y servicio, etc. Con las respectivas rescisiones de contrato cuando llega la relación a su fin (especialmente en lo personal tras haberse prometido amor eterno en un principio, señal que nunca nos conocemos bien sin ser conscientes del momento presente), las cartas de despido en lo profesional, procedentes, improcedentes, con sindicatos de por medio, con juicios en el peor de los casos, etc. Con lo sencillo que resulta ser responsable y consecuente manteniendo unos principios firmes, sabiendo lo que se quiere en todo momento y conociéndose o negociando previamente, sin ningún interés de fondo o doble intención que el de improvisar un proyecto a largo plazo. Solo es cuestión de educación.

2 comentarios en “Patrones narcisistas

  1. Cómo has hilado todo…Me ha encantado.

    Me recordaste un poco al final, a la sociedad que planteó el filósofo Rousseau. Todos le confrontaron por ser el hombre , un ser no apto para ese sentido de comunidad de reciprocidad y de empatía. Rousseau seguro era alguien empâtico, verdad?
    Un abrazo,
    Anai

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  2. Gracias 😊 me halaga que la conclusión te haya resultado similar a la de Rousseau. Aunque la temática es diferente, el planteamiento o los patrones son similares.

    No tuve el gusto de conocerlo pero, sin duda, cualquier filósofo con la capacidad de discernir temas tan profundos tuvo que ser empatico. 😊

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