Viajar es la medicina que cura los prejuicios, porque amplía los horizontes fuera de la zona de confort.
Viajar es la medicina que cura los prejuicios, porque amplía los horizontes fuera de la zona de confort.
Hemos construído una zoociedad elitista que se cree con derecho a modelar al individuo con el requerimiento de que madure. Y cuando este, al fin, encuentra su lugar es repudiado si no cumple con los requisitos tergiversados de inferioridad.
Nadie está obligado a hacer nada contra su voluntad, pero debería ser obligatorio documentarse antes de juzgar a alguien o algo.
Nadie es dueño de la vida de nadie, ni nada, más que la propia naturaleza.
La grandeza de un perro no se juzga por su tamaño, sino por la nobleza de su corazón.
Una preparación y planificación adecuadas de donde y cuando vamos a ir, nos facilitará que recursos necesitaremos.
¿Donde esta la libertad y que es felicidad?
¿Y tú te lo preguntas? Felicidad libre eres tú.
¿Porque nos empeñamos en censurar lo que nos gusta, mientras nos dejamos la vida por satisfacer a los demás, especialmente sino nos compensan?
El ser humano ha evolucionado mucho desde que andaba en taparrabos inventando fuegos fatuos pero, ¿a qué precio?
Discrepar es el primer paso para marcar límites y evitar malos entendidos con el tiempo, hacerlo con respeto es una forma de madurez y raciocinio.
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