Todo principio tiene un final.

La reflexión de hoy no solo va de principios, también de finales, porque todo tiene un principio y un final. Desde la diminuta elección hasta el mayor apego, en cualquier aspecto y contexto de la vida que podamos imaginar. Todo cuenta, así que no dejes que te lo cuenten, haz que cuente.

A veces nos engañan y otras no nos cuentan la verdad total o parcialmente, aunque no toda la culpa es del que engaña, también es responsabilidad del que malinterpreta permitir lo que desconoce. Por eso es importante desarrollar una comunicación sana, para interpretar las señales adecuadamente y comunicarlas para que no sean tergiversadas.

Una de los sesgos más extendidos que corren entre las personas ultra conservadoras es la necesidad de, no solo planificar su vida lo más planificada y establemente posible sino, de decirle al prójimo como debe planificar la suya, generalizando las inquietudes como si solo hubiera un patrón para todos, y nada más alejado de la realidad. Si, además, se replica con argumentos que cada cual es libre de planificar o improvisar su vida como quiera, aún se ofenden como si fuera algo personal propio.

Y es que, el perfil ultra conservador que va dando lecciones de planificación social a diestro y siniestro, son los que más perdidos están en la vida por la herida emocional de la inseguridad y la obsesión con la ley de la abundancia por haber pasado ciertas necesidades de supervivencia. Que hasta cierto punto es normal y lógico aprender de las necesidades, pero sin obsesionarse o cuanto menos sin entrometerse en la gestión individual de cada persona, más allá de los consejos sanos de la experiencia.

La vida es el mayor regalo y el mayor castigo. Un castigo porque a veces es un infierno la incertidumbre de los aprendizajes pero, a la vez, es el cielo de los regalos tener la oportunidad de haber sido escogido o moldeado por la energía y materia del universo para ver la luz de un nuevo mundo en el que aportar nuestros talentos como una cadena industrial. Cada momento es único, no existen instantes vacíos.

Aunque se dice que la salud y el dinero es importante, especialmente la salud, no tanto el dinero, al menos para alcanzar ciertos límites o ambiciones. Lo cierto es que no son tan importantes como ser conscientes y aprovechar intensamente el tiempo que sea, menos o más, como si fuera una eternidad concentrada. Porque no importa tanto CUANTO vivamos, sino CÓMO lo hagamos.

Se trata de asumir cada aspecto y contexto de la vida, bueno o malo, como parte de la misma. Los momentos agradables crean recuerdos esenciales y los malos crean aprendizajes. Incluso, las mal llamadas enfermedades no dejan de ser parte de la vida, tan naturales como el propio envejecimiento, nos guste más o menos por el hecho de que nos limite la existencia, algo que algunos seres humanos llevan mejor o peor. Cada segundo es un primer comienzo o un último final.

La vida no se planifica, se vive. Porque planificarla hasta cierto punto puede convertirse en el cuento de la lechera y cuando la propia vida se abre camino, con elecciones que especialmente confrontan, salir de la zona de confort por ejemplo, es cuando aparecen las paradojas existenciales.

No lo cuentes demasiado, haz que cuente.

ReflexionesNinja


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