Los pros y contras del autoconocimiento es que, a medida que experimentamos, vamos desenmascarando la verdad oculta por las falsas creencias o leyendas místicas, y corremos el riesgo de intoxicarnos de soberbia si nos rodeamos de un entorno cerrado o sectario. El Camino de Santiago encumbra muchas metáforas cotidianas, desde lo religioso hasta lo cotidiano que, una vez reveladas, pierde la conexión ancestral.
Partiendo de la base de la autoayuda, el desarrollo personal y el servicio a la comunidad, me pregunto, ¿no es ese el verdadero principio de la teología o religión? servir al prójimo hasta que sea autosuficiente. Hasta que el ser humano se corrompe o se desconecta de su instinto primitivo y pretende hacer negocio alargando el oportunismo servicial. Por eso, los pequeños clérigos tienen más vocación que las altas esferas episcopales.
La escasez provoca creatividad y la abundancia incita a la soberbia.
#ReflexionesNinja
El Camino de Santiago dicen que muere de éxito porque es un reflejo de las diferentes sociedades; los que siguen su intuición y los que dispersan su atención. La clave que reconecta los valores humanos, creo yo, está en equilibrar el instinto primitivo con la sofisticación abstracta, reconectando la naturaleza y los aprendizajes.
Todo el mundo hace su propio camino pero siguen el mismo Camino de un apóstol y lo llaman por el mismo nombre. Desde tiempos inmemoriables, los peregrinos han caminado y siguen caminando siguiendo los mismos trayectos pero, pese a ser el mismo trayecto, cada individuo lo traza de manera diferente por la percepción del momento y los pensamientos individuales de las consecuencias de cada individuo respectivo y momento actual.
También, mientras unos se intoxican de soberbia siguiendo los pasos calixtinos, otros se polarizan de libertinaje. Es curioso como ambos extremos, de exceso conocimiento o ignorancia, son tóxicos por igual. Porque un alto conocimiento desmedido conlleva a la soberbia y la falta de empatía hacia quienes no piensen igual, mientras que el extremo opuesto, se deja llevar por el conformismo y la falta de interés.
La peregrinación era un camino de austeridad y ayuno, pero últimamente hay merchandising y gastronomía por doquier. Los tiempos cambian con sus respectivas épocas de escasez o abundancia normalizadas respectivamente. La escasez produce creatividad por supervivencia, mientras que la abundancia tiende a la despreocupación por estabilidad. Un punto medio o equidistante, al igual que la estructura de un hormiguero, es importante para mantener el equilibrio del instinto natural.
Lo que importa es el camino y no la meta pero cada vez más vemos, no solo a peregrinos sino instituciones en sí, promoción en auge a peregrinos que se lanzan a hacer los últimos 100km para obtener la certificación respectiva con la sensación de «haber terminado» el camino o la peregrinación; ERROR!!! A ver, hay matizar que si se trata de alguna limitación física por edad o enfermedad, adelante, incluso usar asistencia como eBikes o agencias. Pero, la mayoría que realizan el Camino de Santiago son personas sanas con esperanzas de vida largas que podrían (y deberían) estimularse físicamente un poco más (aunque es posible que ese sea el secreto de la eterna juventud y falsa calidad de vida).
Otra paradoja que me chirría muchísimo es planificar el Camino de Santiago como si fuera un crucero por los mares o una estancia en una playa caribeña, evidentemente que todas las decisiones son respetables (excepto las que se toman deliberadamente por conveniencia comercial). Porque, precisamente, el Camino de Santiago o cualquier travesía milenaria o similar es todo lo contrario a la planificación cotidiana, incluso las vacaciones en sí se supone que son para desconectar las agendas y disfrutar más de la improvisación espontánea.
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