No hay nada más loable que entrenar por pasión y salud. Aunque algunos vendan consejos que para ellos no apliquen más que para ganar likes, la auténtica recompensa es sentirse bien consigo mismo y dar ejemplo para transmitir resultados y buenas vibras.

La soledad es necesaria para fomentar el autoconocimiento y, posteriormente, valorar tanto las compañías ajenas como hacerse valorar. Si viajas solo llegarás más rápido porque no dependerás de nadie, aunque no llegues tan lejos.

Un simple refugio puede marcar la diferencia y ser un factor determinante entre pasar frío durante la noche o dormir más o menos confortablemente. Además, con el cansancio no tienes problemas de insomnio en cualquier rincón. Y la mayoría de miedos a lo desconocido suelen ser infundados por falsas creencias y falta de miras hacia el exterior. El miedo es una simple señal de alerta ante lo desconocido para no cometer riesgos, pero tomando precauciones no hay porque temer.

Cuando viajamos es parte de la aventura dormir en cualquier parte, muchas veces en el suelo con saco, con tienda, o incluso sin saco y sin tienda. Sea como sea, estamos durmiendo en contacto con el suelo y esto tiene su encanto, siendo una forma de meditación y humildad, porque te mantiene los pies sobre el suelo (o el culo mejor dicho). Pero con la experiencia y, sobre todo, con la edad es recomendable tener en cuenta cierta confortabilidad ajustada a las circunstancias y necesidades.

Si no encuentras gente para realizar tus propósitos, lánzate a la aventura y en el camino hallarás más gente con las mismas inquietudes y locuras sanas. Halla donde vayas, haz lo que fueres y rodeate de tus congéneres.

Integrarte en la naturaleza y observar el medio natural es el mejor aprendizaje para prever y anticiparse, en la medida de lo posible, a fenómenos atmosféricos y costumbres de la fauna y flora. Observar el cielo, el movimiento de las nubes, la velocidad del viento, las sensaciones de la temperatura, los colores de la naturaleza y la posición de los elementos, enseña a prever los cambios de tiempos tan preciso o más que las aplicaciones meteorológicas.

El camino está al alcance de todos pero solo despiertan unos pocos. El despertar emocional es una cualidad que no puede comprarse, ni tampoco transmitirse aunque se puede ayudar a entrenarla. El Camino de Santiago se puede hacer de muchas maneras pero, dependiendo de cómo se haga, se obtendrán resultados diferentes.

En resumen, cuando te flipas con la vida, bailas como si no te viera nadie, vives feliz porque entiendes que la felicidad no es un estado de ánimo, sino una filosofía de vida aprendiendo a encajar lo bueno y lo malo, para sacarle el lado bueno de las cosas a todo. Porque todo pasa y todo pasa por algo y por nada, por algo que nos hace felices y por nada que nos haga sufrir.

Viajar lento te enseña a valorar, a observar, a improvisar, a evitar la impulsividad y no juzgar sin argumentos. Cuando viajas en compañía también convalida la convivencia exprés de varios años en unos pocos días.

La lección más importante de la vida, consiste en abrir la mente conociendo nuevas culturas y costumbres para darse cuenta que no somos tan distintos. Las únicas fronteras que nos imponemos son simples “trapos de color”, defendidos por la ley y alimentadas por leyendas histórico-culturales del pasado que, por mucho que nos lleve a la euforia, no nos darán de comer.

Abocados a un falso progreso en que reina una falsa creencia de alcanzar el éxito con el derecho al mínimo esfuerzo, decir que es un error escoger el camino fácil porque la auténtica superación y satisfacción personal está en el esfuerzo y el mérito de alcanzar los objetivos con el sudor propio.

La vida es un constante equilibrio para alcanzar los objetivos satisfactoriamente a través de un esfuerzo o estimulación, porque para abrirse paso a través de las sombras hay que brillar con la luz propia de nuestra motivación.

Las grandes aventuras no se miden en kilómetros, sino en aprendizajes. Lo de medir las distancias es una mala costumbre adquirida por el ego de competir.

Al final y al cabo el propósito de la vida no es competir ni ganar dinero, sino sobrevivir y ser feliz potenciado los talentos que nos hacen felices, aunque no haya una necesidad aparente, es una falsa ilusión del lado oscuro y una necesidad para cubrir unos vacíos de dos maneras; por cuenta ajena o por autonomía propia.
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